Hacia un tercer cine聽(Octavio Getino y Fernando E. Solanas, 1969)

Hacia un tercer cine聽(1969)
Por Octavio Getino y Fernando E. Solanas
Apuntes y experiencias para el desarrollo de un cine de liberaci贸n en el tercer mundo*

(Extracto)

I. Lo de ellos y lo de nosotros
Un profundo debate sobre el papel del intelectual y el artista en la liberaci贸n enriquece hoy perspectivas de la labor intelectual en todo el mundo. Este debate oscila, sin embargo, entre dos polos, aquel que propone supeditar toda la capacidad intelectual de trabajo a una funci贸n espec铆ficamente pol铆tica o pol铆tica-militar negando perspectivas a toda actividad art铆stica con la idea de que tal actividad resulta indefectiblemente absorbida por el sistema, y aquel otro sostenedor de una dualidad en el seno del intelectual: por un lado 鈥渓a obra de arte鈥, 鈥漞l privilegio de la belleza鈥, arte y belleza no necesariamente vinculados a las necesidades del proceso pol铆tico revolucionario y por otro lado un compromiso pol铆tico que radica por lo com煤n en la firma de ciertos manifiestos antimperialistas. En los hechos, la desvinculaci贸n de la pol铆tica del arte.

Estos polos se apoyan a nuestro entender en dos emisiones: primero, la de concebir la cultura, la ciencia, el arte, el cine, como t茅rminos un铆vocos y universales, y segunda la de no tener suficientemente claro que la revoluci贸n no arranca con la conquista del poder pol铆tico al imperialismo y la burgues铆a sino desde que las masas intuyen la necesidad del cambio y sus vanguardias intelectuales, a trav茅s de m煤ltiples frentes, comienzan a estudiarlo y realizarlo.

Cultura, arte, cine, responden siempre a los intereses de clases en conflicto. En la situaci贸n neocolonial compiten dos concepciones de la cultura, del arte, de la ciencia, del cine: la dominante y la nacional. Y esta situaci贸n persistir谩 en tanto rija el estado de colonia y semicolonia. Aun, la dualidad s贸lo podr谩 superarse para alcanzar categor铆a 煤nica y universal cuando los mejores valores del hombre pasen de la prescripci贸n a la hegemon铆a, cuando se universalice la liberaci贸n del hombre. Mientras tanto, existe una cultura nuestra y una cultura de ellos. Nuestra cultura, en tanto impulsa hacia la emancipaci贸n, seguir谩 siendo, hasta que esto se concrete, una cultura de subversi贸n y por ende llevar谩 consigo un arte, una ciencia y un cine de subversi贸n.

La falta de conciencia sobre estas dualidades lleva por lo com煤n al intelectual a abordar las expresiones art铆sticas o cient铆ficas tales como ellas fueron universalmente concebidas por las clases que dominan el mundo introduci茅ndole cuando m谩s algunas correcciones. No se profundiza suficientemente en un teatro, en una arquitectura, en una medicina, en una psicolog铆a, en un cine de la revoluci贸n. En una cultura de y para nosotros. El intelectual se inserta en cada uno de esos hechos tomando como una unidad a corregir desde el seno del hecho mismo, no desde afuera con modelos y m茅todos propios y nuevos.

Jueves, 11 de enero de 2018